Oda a una
Estrella
Asomando a la noche
en la terraza
de un rascacielos altísimo y amargo
pude tocar la bóveda
nocturna
y en un acto de amor extraordinario
me apoderé de una celeste
estrella.
Negra estaba la noche
y yo me deslizaba por la calle
con la estrella robada en el bolsillo.
De cristal tembloroso parecía
y
era de pronto como si Ilevara
un paquete de hielo
o una espada de
arcángel en el cinto.
La guardé temeroso
debajo de la cama
para
que no la descubriera nadie,
pero su luz atravesó
primero la lana del
colchón,
luego las tejas,
el techo de mi casa.
Incómodos se
hicieron para mí
los más privados menesteres.
Siempre con esa luz
de astral acetileno
que palpitaba como si quisiera
regresar a la
noche,
yo no podía
preocuparme de todos mis deberes
y así fue que
olvidé pagar mis cuentas
y me quedé sin pan ni provisiones.
Mientras tanto, en la calle,
se amotinaban
transeúntes, mundanos
vendedores
atraídos sin duda por el fulgor insólito
que veían salir de
mi ventana.
Entonces recogí otra vez mi estrella,
con cuidado la
envolví en mi pañuelo
y enmascarado entre la muchedumbre
pude pasar
sin ser reconocido.
Me dirigí al oeste, al río Verde,
que allí bajo
los sauces es sereno.
Tomé la estrella de la noche fría
y
suavemente la eché sobre las aguas.
Y no me sorprendió que se alejara
como un pez insoluble
moviendo en la noche del río
su cuerpo de
diamante.
by Pablo Neruda
Créditos
Tubes lady: Denise Worisch
(photo by Marjolein Art Stock
Imagen background : SDT
(BeautifulGothic_Scenery_misted by sdt)
Soundbackg: Spente_le _Stelle by Emma Shapplin
(falta tu estrella)
Art & Format by RachelS